Arques-la-Bataille en Seine-Maritime.

A unos sesenta kilómetros al norte de Rouen, en las cercanías de Dieppe, lasruinas majestuosas de la fortaleza medieval recuerdan que allí, el buen rey Enrique IV logró una victoria decisiva contra los ejércitos de la Liga, venciendo al ejército del duque de Mayenne.


Como ajena a las riñas y a su tumulto sanguinario, la iglesia Notre-Dame de Arques-la-Bataille, joya del gótico flamígero, esta empotrada en el corazón del burgo. Sus vitrales del siglo XVI justificarían la ida por sí sólos si su magnífico jubé no les arrebatara la primera plana.

 

 

 

El jube

De estilo renacentista, esta obra apoyada sobre tres arcos de medio punto marca, por el lado de la nave, la clausura que ciñe el coro. Antaño, se
pronunciaban solemnemente ciertas lecturas de lo alto de la plataform elevada, cuyo nombre de jube proviene de una antigua fórmula litúrgica : Jube, Domine, Benedicere.



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